Parece que Milka se ha pasado al arte abstracto y lo ha querido plasmar en esta tableta de chocolate,porque no le encuentro otra explicación.Ya me imagino a esa pareja de entendidos en arte discutiendo sobre esta chocolatina y por supuesto voy a reproducir la conversación,que yo tengo espías por todas partes.
Pablo: Por la escasez de avellana se nota que estaba pasando momentos muy duros en su vida,denota soledad,se sentía un incomprendido.
Montse: Pues mira que a mi me parece que lo que le pasaba es que no tenía claro hacía donde ir,a veces se sentía casi feliz,pero se daba cuenta que solo era una sensación,que su vida era un constante sufrimiento y eso se nota porque la frambuesa y el chocolate siempre están revueltos,luz y oscuridad,todo junto.
Luego ya se pusieron a debatir sobre otras cosas,discutieron,luego se abrazaron y se quedaron dormidos en el cheslong.
La diferencia entre la foto del envoltorio y la realidad es bastante evidente,yo cuando lo vi pensé,a que esto es lo que les ha sobrado y me ha tocado a mi.Pero no,buscando la foto por internet,porque la que hice fue con el móvil y no salió nada bien,vi que todas eran así.
Lleva trozos de avellana,frambuesa y chocolate.
Vamos con el sabor,la verdad es que lo único que hay que destacar es que la frambuesa le da un puntito de acidez,pero que tampoco es como para tirar cohetes.La verdad es que en esta ocasión me he sentido un poco decepcionado con Milka y esto es raro que me pase con esta marca.
Mirar lo que he encontrado buscando por internet,Milka sabor sandía,me encantaría probarlo,pero me temo que va a ser complicado.
Lo compré en Carrefour y me costó 1,11 euros.
Pruébalo: si quieres pasarte horas mirando una tableta de chocolate e imaginando cuán tortuosa era la vida del autor.
No lo pruebes: si,como es mi caso,crees que con 1,11 euros puedes comprarte algo mejor en los chinos de al lado de tu casa.

































